Rossi y sus luchas (la física)
João Rossi, en su juventud - entre los 19 y 22 años - le gustaba mucho las luchas y se tornó cinturón negro en Jiu-Jitsu, inclusive realizó innúmeras presentaciones de lucha libre, en el Circo Piolim, a mediados de 1942. En ese entonces competía en las presentaciones con Renato, amigo de infancia; los dos se presentaban en el ring como "Tourinho y Corisco". Rossi era Corisco.

Rossi y la Naturaleza
A João Rossi le gustaba mucho la zoologia y la botánica, siempre estaba estudiando y buscando clasificar insectos, aves, mamíferos y peces. Conocía ya muy bien la flora y la fauna de San Pablo, cuando en 1947, fué a Mato Grosso, donde continuó estudiando.

Rossi...formación: contador
Por insistencia de la família, João Rossi estudió contabilidad y así se formó. Su primer empleo fué en una fábrica de muebles, la "Record", la cual poseía una tienda en la calle Augusta. Como contador trabajó apenas un mes, pero continuó en la empresa como dibujante y proyectista de muebles.

Rossi poeta
Muy joven, con un poco más de 20 años, João Rossi se inició en la poesia. (nosotros, fuera del "site", catalogamos, con el objetivo de edición, un libro suyo, en el momento con más de 120 poemas). Aqui está una pequeña muestra de su verve literária:

Abstraccionismo

Las formas más austeras y concretas,
Tienen, para mí, del prima la tranparencia;
No poseen la palpable consistencia
De la visión ruda de las murallas rectas...

Nada se me ofrece resistencia.
- Mis ojos ven las cosas insurrectas
Al penetrar en las masas incompletas
Del dédalo da la humana consciencia...

Todo porque mi mundo es el abstraccionismo.
Y, en la coerencia del ancestral tropismo, Comprendo, claramente, a la SOCIEDAD.

Y veo en la etiqueta sofismática,
Y en la imbecilidad dogmática
El terrible paisaje de la VERDAD.

Etéreas Recordaciones (añoranzas)

Poco recuerdo de la infancia, sin embargo me acuerdo de papá. Creo que éramos casi simbióticos, en la peor expresión de la palabra. Lo que él deseaba para mi presente (y futuro) todavía hoy es una casi plena verdad, en una igualdad de deseos acalentados por la carrera suya y mía. Hoy soy profesor de Artes y músico frustrado (aunque actuante).

Papá (João Rossi) era todo para mí y, apesar de eso también se frustró en medio a su inigualable línea artística volumétrica. Creo que Rossi adoraría verse en medio a los pajarillos de su tierra, otros animales y plantas por los cuales nutría adoración catártica, quien sabe le gustaría vivir en medio a la floresta "pujante" (este término, le gustaba mucho).

Sabía (y catalogaba en un cuadernito, a mano) todo santo nombre científico en latín de las espécies animales y estaba ciente de las andanzas y gustos ambientales de estos seres.

No sé muy bien, sin embargo la família, de algún modo, se opuso a la posibilidad de cantar liricamente. Y, cuando eso volvía a ocurrir, un Cariñoso, Índia o Recuerdos de Ypacaraí eran entonados a voz plena, fuerte y entusiasmada del buen tenor que era. Se entusiasmaba también, con un Piazzolla en Adiós Nonino, con el Volga ruso, con Paul Robenson en Old Man River, con Hammond de Earl Grant en Ebb Tide y, más que nada con Gigli e Pavarotti. Él conocía muchas óperas y sus autores, entendía bien italiano, francés y español. ¡¿Quién sabe a João Rossi no le gustaría estar cantando árias en los teatros paulistanos y mundiales?!

Poco recuerdo de la infancia, sin embargo me acuerdo de papá. Vagamente, veo penumbras de como fui salvo en el laguito del parque en el Anhangabaú cuando muy pequeño por sus manos. Dejándome en la escuela, en los primeros días, y yo llorando perdido por su presencia. Defendiéndome en el gimnásio y en la facultad de los profesores que insistentemente, me reprovaban por notas o por mi modo de ser tan enfermisamente tímido. Dándome eternos (y recordados) consejos de como portarme en la vida profesional, com rectitud, honestidad y voluntad. Para papá, si el alumno no aprendía, el profesor no lo motivó bien. Para él, hacer arte sin retorno monetário era lo esperado y lo más correcto, para no degradar la mente, no salir del "metier" (esa es otra palabra bien adorada por él).

Rossi era, con mamá, las ganas de esparcir el arte por los rincones de San Pablo. Era también las ganas de reunir conocidos en las fiestas que a menudo se daban en nuestra enorme casa com asados especiales regados a arpas paraguayas y Che Guevara. Tanta devoción le valió el amargo destino de la prisión en la Dictadura, felizmente sin haver pasado por las torturas tan usuales en la época. Hasta ese entonces él era excesivamente recto; poco a poco, muchos colegas se alejaban y lo isolaban y, de empleo en empleo, galgaba nuevas invitaciones para ser despedido por sus ideas. Hasta que la división en dos mundos desmoronó y, me acuerdo bien, todos nosotros desmoronamos juntos. ¿Cómo vivir sin el ideal tan deseado?

Sería bueno si, todavía hoy, viésemos en la tele a cabo los seriados sobre animales salvajes que él no conocía, si oyésemos alguna nueva composición mía que insistía en nunca venir, si fuésemos a la playa de Santos una vez más, los 4 mosqueteros.

¡Él bien que sabía, sin embargo nunca pude decirle cuanto lo amaba! Poco recuerdo de la infancia, sin embargo me acuerdo de papá. Cuyo tiempo no me permite más rever y me sobra apenas su falta terrible. No creo que pueda verlo más.

por Juan Rossi

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